El método que usamos para que cada norma citada en este sitio diga lo que de verdad dice la ley, y qué hacemos cuando encontramos un error.
Resumen: cada cita legal de este sitio se coteja directamente contra el texto oficial del BOE antes de publicarse, nunca contra un resumen de prensa ni contra lo que "se sabe" que dice la ley. Es una verificación editorial contra fuente oficial, sin visto colegiado: se confirma el identificador de la norma, que la redacción sea la vigente y que lo entrecomillado sea literal, y cada ficha guarda dentro la traza de esa comprobación. Encontramos errores. Los contamos aquí, no los escondemos: son la prueba de que el sistema funciona.
El método: fuente oficial, no memoria ni resumen
Cuando una ficha del diccionario, una noticia o una guía cita un artículo de una ley, ese artículo se descarga y se lee del texto consolidado oficial -normalmente el Boletín Oficial del Estado (BOE), y para normas europeas o de otros países, su equivalente oficial-. No se cita de memoria, ni de lo que dice un artículo de prensa sobre la norma, ni de una versión resumida.
Esto importa porque las leyes cambian, y una cita correcta el año pasado puede estar derogada hoy. También importa porque el BOE no tiene un formato uniforme: cada norma organiza sus artículos de forma distinta, y dar por buena una referencia sin comprobarla contra el texto real es, con más frecuencia de la que gustaría, un error.
Nuestro estándar: verificación editorial contra fuente oficial
Conviene decirlo antes que nada, porque es lo que distingue a este sitio y también lo que no debe esperar de él: el contenido jurídico de derechoabogados.es está verificado editorialmente contra la fuente oficial, sin visto colegiado. No hay una abogada colegiada que firme cada ficha. Lo decimos aquí, en la caja de autoría de cada página y en los datos que publicamos para buscadores.
Lo que sí hacemos, con cada norma citada:
- Identificar la norma, no fiarnos del nombre. Se confirma su identificador oficial contra el BOE, porque un identificador equivocado no da error: lleva en silencio a otra ley. Se comprueba además que no esté derogada.
- Leer la redacción vigente, no una anterior. El texto consolidado apila todas las redacciones históricas de un artículo; se toma la de mayor fecha de vigencia y se anota cuál es.
- Exigir literalidad a lo entrecomillado. Si va entre comillas, se coteja contra el texto oficial. Una paráfrasis dentro de unas comillas es un error aunque el sentido sea correcto, y adaptar la gramática de una cita también lo es.
- Revisión editorial del contenido. La coordinación editorial, con formación en Derecho —Licenciada, no colegiada—, comprueba que la interpretación sea correcta, que no falte un matiz relevante y que el texto no prometa un resultado que la ley no garantiza.
Cada ficha guarda dentro su propia traza: qué norma se cotejó, contra qué texto, con qué fecha de vigencia y qué se corrigió por el camino.
Qué cambió el 25 de agosto de 2026, y por qué se lo contamos. Hasta ese día esta página decía que ninguna ficha se indexa sin pasar por una revisión jurídica, y la caja de autoría de cada ficha decía que esa revisión «la realiza nuestra letrada». Las dos cosas eran inexactas: no hay letrada colegiada en el equipo, y había contenido indexado sin ese visto. Podíamos haber retirado miles de páginas de los buscadores para salvar la frase; hemos preferido cambiar la frase por la que describe lo que de verdad hacemos. Un control real y descrito con exactitud vale más que uno mejor sobre el papel.
Sigue en pie el trabajo de fondo: buena parte del diccionario se revisó por lotes, con la prueba anotada en un expediente aparte en lugar de dentro de la ficha. Esas fichas están indexadas y su revisión existió, pero desde la ficha no se puede demostrar, y para nosotros eso no es lo mismo que estar verificada. Las estamos cotejando de nuevo una a una, empezando por las más enlazadas desde el resto del sitio, que son las que más lectores reciben.
Errores reales que hemos encontrado -y por qué los contamos
Verificar contra la fuente no es un trámite: encuentra errores de verdad, algunos ya publicados en internet por otros muchos años. Tres ejemplos recientes, porque una afirmación de rigor sin ejemplos es solo una afirmación:
- La cita apuntaba al artículo equivocado. Varias fichas sobre los distintos tipos de censo (una figura del Código Civil) citaban todas el mismo artículo como si definiera cada tipo, cuando ese artículo solo da la definición general y cada tipo tiene su propio artículo específico. Se detectó cotejando el texto exacto del artículo contra lo que la ficha afirmaba, y se corrigió antes de publicar.
- El plazo estaba en otro artículo. Una ficha atribuía un plazo de diez años a un artículo que en realidad solo define la figura jurídica; el plazo estaba en el artículo siguiente. Mismo tipo de error que el anterior, en un área distinta del diccionario -lo que sugiere que conviene seguir revisando este patrón concreto, no darlo por resuelto con dos correcciones.
- La norma citada ya no existe. Un grupo de artículos del Código Civil sobre una institución concreta resultaron estar derogados desde 2004, sustituidos por otra ley. En vez de citar la norma derogada como si siguiera vigente, o simplemente omitir la figura, se explica qué decía y qué la sustituye hoy.
Ningún método de verificación es infalible. El nuestro no pretende serlo: pretende que los errores se detecten antes de publicarse, y cuando eso falla, que se corrijan en cuanto se detectan, no que se disimulen.
Qué significan las marcas que puede ver en el sitio
- Sin ninguna marca visible: contenido verificado editorialmente contra la fuente oficial, con su traza guardada dentro de la ficha.
- Un aviso de contenido pendiente de revisión: la ficha existe pero aún no ha completado esa verificación, y se lo advertimos antes de que la lea.
- Fecha de actualización: cuándo se revisó por última vez el contenido, no cuándo se creó la página. Las normas cambian; una fecha de creación antigua sin fecha de revisión reciente sería engañosa.
Lo que este método no es
Verificar una cita contra el BOE confirma que la norma existe y dice lo que afirmamos que dice. No es asesoramiento jurídico sobre su caso concreto, no sustituye la valoración de un abogado, y no garantiza que la interpretación aplicable a una situación particular sea la misma que a otra aparentemente parecida. El derecho tiene matices que una ficha general no puede cubrir todos.
Si encuentra un error
Puede pasarnos por alto algo, igual que nos ha pasado antes. Si ve una cita que no corresponde, un plazo que no cuadra o una norma que cree derogada, escríbanos desde la página de contacto: se revisa antes que cualquier otra cosa.