La causa que permite al donante revocar una donación ya perfeccionada
Resumen rápido: La ingratitud es, en el régimen de la donación, la causa que permite al donante revocar una donación ya perfeccionada y aceptada por el donatario, en los supuestos tasados que enumera el Código Civil, como excepción al principio general de irrevocabilidad de las donaciones una vez aceptadas.
Definición flash: Causa que permite al donante revocar una donación: delito contra su persona, honor o bienes, imputarle un delito perseguible de oficio o negarle alimentos.
Etiqueta lingüística
«Ingratitud» -del latín ingratitudo, «falta de agradecimiento»- refleja la idea de que la donación es un acto de liberalidad que espera, al menos, la ausencia de una conducta gravemente hostil del beneficiario hacia quien le hizo el favor; cuando esa expectativa mínima se frustra de forma grave, la ley permite deshacer la liberalidad.
Definición técnica
El artículo 648 del Código Civil permite revocar la donación, a instancia del donante, por causa de ingratitud, en tres supuestos: que el donatario cometa algún delito contra la persona, el honor o los bienes del donante; que el donatario impute al donante algún delito de los que dan lugar a procedimiento de oficio o acusación pública, aunque lo pruebe, a menos que el delito se hubiese cometido contra el mismo donatario, su cónyuge o los hijos constituidos bajo su autoridad; o que el donatario le niegue indebidamente los alimentos. Se trata de una excepción tasada al principio general de irrevocabilidad de las donaciones ya aceptadas, que exige acreditar alguno de esos supuestos concretos, no bastando una desavenencia o ingratitud genérica en sentido coloquial.
Aplicación práctica
En la práctica, la acción de revocación por ingratitud debe ejercitarse en el plazo de un año desde que el donante tuvo conocimiento del hecho y posibilidad de ejercitar la acción (el artículo 652 dice que «prescribe» en ese término), y no puede renunciarse anticipadamente. No se transmite a los herederos del donante si este, pudiendo, no la ejercitó, y tampoco puede dirigirse contra el heredero del donatario salvo que, a la muerte de este, ya estuviera interpuesta la demanda (artículo 653), lo que confirma el carácter estrictamente personal de esta causa de revocación.
Contexto legal en España
La revocación de la donación por ingratitud se regula en el artículo 648 del Código Civil.
Normas clave a tener en cuenta
Qué no es / diferencias clave
- Revocación por incumplimiento de cargas
- La revocación por ingratitud responde a una conducta hostil grave del donatario hacia el donante, tasada en el artículo 648 CC; la revocación por incumplimiento de cargas se produce cuando el donatario no cumple las obligaciones que se le impusieron al hacer la donación, causa distinta regulada en otro precepto del Código.
Términos relacionados
Dato de autoridad
El artículo 648 del Código Civil permite revocar la donación, a instancia del donante, por causa de ingratitud en los supuestos tasados que el propio precepto enumera.
Preguntas frecuentes sobre ingratitud (revocación de donación)
¿Cuándo puede revocarse una donación por ingratitud?
En los supuestos tasados del artículo 648 del Código Civil: delitos del donatario contra la persona, el honor o los bienes del donante, imputación al donante de un delito perseguible de oficio —aunque el donatario lo pruebe—, o negativa indebida de alimentos.
¿Basta una simple desavenencia para revocar la donación?
No. La ley exige que concurra alguno de los supuestos tasados del artículo 648 CC, no una ingratitud genérica en sentido coloquial.
¿Puede cualquiera ejercitar la acción de revocación por ingratitud?
No; es una acción de carácter personal del donante, sujeta al plazo de un año del artículo 652, y que no pasa a sus herederos si él, pudiendo, no la ejercitó (artículo 653).
Autoría y revisión editorial
Contenido elaborado bajo la dirección editorial de DERECHO ABOGADOS, verificando cada norma sobre fuentes oficiales (BOE y jurisprudencia).
Cada norma citada se verifica contra su texto consolidado en el BOE: se comprueba el identificador de la norma, que la redacción sea la vigente y que lo entrecomillado sea literal. Es una verificación editorial, no un visto colegiado. Este contenido es información general y no constituye asesoramiento legal sobre un caso concreto.