Fachada del Colegio Notarial de Valencia

Guía práctica

Cómo reclamar una herencia: guía práctica paso a paso

Aplicable en España — basado en normativa española (BOE).

Reclamar una herencia empieza por saber si hay testamento, sigue por decidir cómo aceptarla —con o sin proteger tu patrimonio personal— y termina con un plazo fiscal que no espera a que se resuelvan las dudas familiares. Esta guía ordena esas decisiones en el orden real en que hay que tomarlas.

Actualizado el 15 de septiembre de 2026. Por Redacción de derechoabogados.es.

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1Comprueba si hay testamento

Actualizado el 15 de septiembre de 2026. Comprueba esta fecha antes de aplicar un plazo a tu caso.

Lo primero es averiguar si el fallecido otorgó testamento. Si no lo hizo, es necesaria una declaración de herederos abintestato: el artículo 55 de la Ley del Notariado reserva esa vía a quienes «se consideren con derecho a suceder abintestato a una persona fallecida y sean sus descendientes, ascendientes, cónyuge o persona unida por análoga relación de afectividad a la conyugal, o sus parientes colaterales», tramitada en acta de notoriedad ante notario.

2Ten en cuenta la legítima antes de repartir

Aunque haya testamento, no todo el caudal es libremente disponible. El artículo 806 del Código Civil define la legítima como «la porción de bienes de que el testador no puede disponer por haberla reservado la ley a determinados herederos, llamados por esto herederos forzosos», y el artículo 807 enumera tres: «1.º Los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes. 2.º A falta de los anteriores, los padres y ascendientes respecto de sus hijos y descendientes. 3.º El viudo o viuda en la forma y medida que establece este Código».

Conviene detenerse en el tercero, porque es el que más se olvida al enumerar de memoria. El cónyuge viudo es heredero forzoso, y no en tercer lugar —a falta de los otros dos— sino junto a ellos: su legítima no desaparece porque haya hijos o ascendientes. Lo que cambia es su contenido: el Código se la reconoce en usufructo y su medida depende de con quién concurra. Quien lea una lista de herederos forzosos que termina en los ascendientes puede concluir, equivocadamente, que al viudo no le corresponde nada.

3Decide cómo aceptar: pura y simple, o a beneficio de inventario

Aceptar una herencia no es un trámite neutro: el artículo 998 del Código Civil permite aceptarla «pura y simplemente o a beneficio de inventario», y la diferencia es económica. Con la aceptación pura, respondes de las deudas del fallecido con tu propio patrimonio si la herencia no alcanza para cubrirlas.

Con el beneficio de inventario, en cambio, el artículo 1023 limita tu responsabilidad: «el heredero no queda obligado a pagar las deudas y demás cargas de la herencia sino hasta donde alcancen los bienes de la misma». Si tienes dudas sobre si hay más deudas que bienes, el artículo 1010 te permite antes «pedir la formación de inventario antes de aceptar o repudiar la herencia, para deliberar sobre este punto» antes de decidir.

Y hay un plazo, cosa que suele contarse tarde: el beneficio de inventario no se pide cuando a uno le viene bien. El artículo 1014 exige al heredero «que tenga en su poder la herencia o parte de ella» y quiera acogerse a él comunicarlo ante Notario y pedir la formación de inventario «en el plazo de treinta días a contar desde aquél en que supiere ser tal heredero». Si no tienes la herencia en tu poder ni has hecho gestión alguna como heredero, ese mismo plazo existe pero empieza en otro momento: el artículo 1015 lo cuenta desde que expire el plazo que se te hubiera fijado para aceptar o repudiar, o desde que aceptes o gestiones como heredero. Son dos situaciones distintas y confundirlas lleva tanto a perder el beneficio como a creerse fuera de plazo sin estarlo.

Cuidado también con aceptar sin querer. El artículo 999 admite que la aceptación pura y simple sea tácita: «la que se hace por actos que suponen necesariamente la voluntad de aceptar, o que no habría derecho a ejecutar sino con la cualidad de heredero». Disponer de un bien del caudal o cobrar un crédito del fallecido puede valer como aceptación, con la responsabilidad por deudas que eso arrastra. El propio precepto salva lo razonable: «los actos de mera conservación o administración provisional no implican la aceptación de la herencia, si con ellos no se ha tomado el título o la cualidad de heredero». Ante una herencia con deudas dudosas, no tocar nada antes de decidir no es exceso de cautela.

Y hay una tercera opción que conviene conocer aunque no se use casi nunca: no aceptar nada. El artículo 988 del Código Civil recuerda que «la aceptación y repudiación de la herencia son actos enteramente voluntarios y libres», y repudiar es precisamente eso: quedarse fuera por completo, sin bienes y sin deudas. No es lo mismo que aceptar a beneficio de inventario: ahí entras en la herencia con tu patrimonio personal protegido —el artículo 1023 limita tu responsabilidad «hasta donde alcancen los bienes de la misma»—, mientras que repudiando no entras. La repudiación no se hace de palabra ni con un escrito cualquiera: el artículo 1008 exige que se haga «ante Notario en instrumento público».

4No dejes pasar el plazo fiscal: 6 meses

Al margen de cuándo decidas aceptar civilmente, Hacienda cuenta desde el fallecimiento: el artículo 67 del Reglamento del Impuesto sobre Sucesiones fija el plazo de presentación «en el de seis meses, contados desde el día del fallecimiento del causante». Pasado ese plazo sin presentar ni prorrogar, hay recargos por retraso, independientes de que la aceptación de la herencia civil siga sin resolverse entre los herederos.

Desde 2025 hay que intentar un acuerdo antes de acudir al juzgado

Antes de presentar cualquier demanda relacionada con una herencia conviene saber que, desde el 3 de abril de 2025, la Ley Orgánica 1/2025 exige acudir previamente a un «medio adecuado de solución de controversias» para que la demanda sea admisible. El requisito alcanza a los procesos declarativos del libro II de la Ley de Enjuiciamiento Civil —por donde va una reclamación ordinaria entre herederos— y a los procesos especiales del libro IV, donde se tramita la división judicial de la herencia. Ninguno de los dos figura entre las materias excluidas.

En un conflicto hereditario esto es menos gravoso de lo que suena, y a menudo es lo que conviene de todos modos: el requisito se cumple con la negociación directa entre las partes o entre sus abogados, sin mediador y sin coste, y también con la mediación o la conciliación. La ley exige que lo negociado coincida con lo que luego se lleve al juzgado, y que en la demanda se describa esa negociación previa o por qué no fue posible —por ejemplo, si se desconoce el paradero de alguno de los herederos—.

Conviene no confundir este trámite con los plazos propios de la herencia, que corren por su cuenta: intentar un acuerdo no suspende el plazo para aceptar a beneficio de inventario ni ninguno de los que la guía explica más arriba. Si hay un plazo a punto de vencer, lo prudente es consultarlo con un profesional antes de dejar correr la negociación.

Cuándo conviene un abogado

Si hay desacuerdo entre herederos, deudas dudosas, o bienes fuera de España, conviene asesorarte con un abogado especialista en herencias antes de aceptar nada: una vez aceptada pura y simplemente, no se puede deshacer.

Preguntas frecuentes

¿Qué plazo tengo para pagar el impuesto de sucesiones?

6 meses desde el fallecimiento (art. 67 del Reglamento del ISD), prorrogables una vez si se solicita dentro de los primeros 5 meses.

¿Qué diferencia hay entre aceptar pura y simplemente o a beneficio de inventario?

Con la aceptación pura respondes de las deudas del fallecido con tu propio patrimonio si la herencia no alcanza; con el beneficio de inventario, tu responsabilidad se limita a los bienes heredados (art. 1023 CC).

¿Puedo repartir la herencia como quiera si hay testamento?

No del todo: la legítima reserva una porción a los herederos forzosos, que según el artículo 807 del Código Civil son tres: los hijos y descendientes; a falta de ellos, los padres y ascendientes; y el viudo o viuda, «en la forma y medida que establece este Código». El cónyuge viudo no queda fuera por que haya hijos: concurre con ellos, y su legítima se reconoce en usufructo.

¿Qué hago si no hay testamento?

Es necesaria una declaración de herederos abintestato, tramitada mediante acta de notoriedad ante notario (art. 55 Ley del Notariado).

¿Hasta cuándo puedo pedir el beneficio de inventario?

Si tienes la herencia o parte de ella en tu poder, el artículo 1014 del Código Civil te da treinta días desde que supiste que eras heredero, comunicándolo ante Notario. Si no la tienes ni has gestionado como heredero, el artículo 1015 cuenta ese plazo desde otro momento: desde que expire el plazo fijado para aceptar o repudiar, o desde que aceptes o gestiones como tal. Y ojo con el artículo 999: ciertos actos valen como aceptación tácita.

¿El cónyuge viudo es heredero forzoso?

Sí. El artículo 807.3.º del Código Civil lo dice expresamente: «el viudo o viuda en la forma y medida que establece este Código». No es un heredero de último recurso: concurre con los hijos o con los ascendientes, y su legítima —en usufructo— varía según con quién concurra.

Me han dejado fuera del testamento. ¿Puedo hacer algo?

Depende de si eres heredero forzoso y de cómo te hayan dejado fuera, y la ley distingue tres situaciones distintas. La legítima es, según el artículo 806 del Código Civil, «la porción de bienes de que el testador no puede disponer por haberla reservado la ley a determinados herederos, llamados por esto herederos forzosos», y el 807 dice quiénes son: «los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes», a falta de ellos «los padres y ascendientes», y «el viudo o viuda en la forma y medida que establece este Código». Si te han olvidado sin querer —la llamada preterición—, el artículo 814 empieza por lo esencial: «La preterición de un heredero forzoso no perjudica la legítima», y añade que si resultan preteridos todos los hijos o descendientes de forma no intencional «se anularán las disposiciones testamentarias de contenido patrimonial». Si te han dejado algo, pero menos de lo que te toca, el artículo 815 te da una acción concreta: «El heredero forzoso a quien el testador haya dejado por cualquier título menos de la legítima que le corresponda, podrá pedir el complemento de la misma». Y si te han desheredado expresamente, el 851 exige que haya causa legal y probada: la desheredación hecha «sin expresión de causa, o por causa cuya certeza, si fuere contradicha, no se probare», «anulará la institución de heredero en cuanto perjudique al desheredado».

No sé si mi familiar dejó testamento ni dónde está. ¿Cómo lo averiguo?

Existe un registro público para eso: el Registro General de Actos de Última Voluntad, que no guarda el testamento pero sí dice si lo hubo, cuándo y ante qué notario, de modo que puedas pedirle copia a esa notaría. Su consulta no es un trámite opcional de la familia: es la prueba que la ley exige antes de repartir sin testamento. El artículo 56 de la Ley del Notariado, al regular el acta de declaración de herederos, lo dice con estas palabras: «En todo caso deberá acreditarse el fallecimiento del causante y que éste ocurrió sin título sucesorio mediante información del Registro Civil y del Registro General de Actos de Última Voluntad». Es decir: mientras no se consulte ese registro no puede darse por cierto que no hay testamento, y cualquier reparto hecho antes se apoya en una suposición. El certificado se solicita una vez transcurridos quince días hábiles desde el fallecimiento y acompañando el certificado de defunción.

Fuentes

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