Palacio de Justicia de Pamplona

Guía práctica

Qué hacer si te demandan: guía práctica paso a paso

Aplicable en España — basado en normativa española (BOE).

Recibir una demanda no significa perder el pleito por defecto, pero no contestar a tiempo sí puede significarlo. Esta guía ordena qué hacer desde que llega el emplazamiento hasta que se presenta la contestación, y cuándo puedes pedir asistencia jurídica gratuita si no puedes costear abogado y procurador.

Actualizado el 15 de septiembre de 2026. Por Redacción de derechoabogados.es.

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1Entiende qué has recibido: emplazamiento, no citación

Actualizado el 15 de septiembre de 2026. Comprueba siempre esta fecha antes de aplicar un plazo a tu caso.

Lo que recibes al ser demandado suele ser un emplazamiento, no una citación: la citación señala un día y una hora concretos para comparecer, mientras que el emplazamiento abre un plazo dentro del cual debes actuar, sin fijar una fecha exacta de comparecencia.

El artículo 404.1 de la LEC lo describe así para el juicio ordinario: «dará traslado de ella al demandado para que la conteste en el plazo de veinte días». Si es juicio verbal —menor cuantía u otras materias—, el artículo 438.1 reduce ese plazo a diez días, pero la contestación sigue siendo por escrito: «dará traslado de ella al demandado para que la conteste por escrito en el plazo de diez días conforme a lo dispuesto para el juicio ordinario», y el mismo precepto advierte de que «si el demandado no compareciere en el plazo otorgado será declarado en rebeldía». Cuenta siempre desde la fecha del emplazamiento, no desde que lo lees.

2Decide cómo vas a responder: allanarte, oponerte, o una mezcla de ambas

Tienes básicamente tres caminos. El allanamiento total es aceptar lo que pide la demanda: el artículo 21.1 de la LEC dispone que, si el demandado se allana, «el tribunal dictará sentencia condenatoria de acuerdo con lo solicitado», sin necesidad de juicio ni prueba. También cabe un allanamiento parcial, aceptando solo una parte de lo reclamado y oponiéndote al resto.

Si decides oponerte, la contestación de la demanda debe alegar tus razones: el artículo 405.1 de la LEC exige exponer «los fundamentos de su oposición a las pretensiones del actor, alegando las excepciones materiales que tuviere por conveniente» —las que niegan el fondo del derecho reclamado—, además de negar o admitir expresamente cada hecho de la demanda, ya que el silencio puede interpretarse como admisión tácita.

Antes de decidir entre allanarte y oponerte, conviene saber qué cuesta cada camino. La regla general del artículo 394.1 de la LEC es que las costas se imponen «a la parte que haya visto rechazadas todas sus pretensiones» —si pierdes del todo, pagas también los honorarios del abogado contrario—, salvo que el tribunal aprecie y razone que el caso presentaba «serias dudas de hecho o de derecho». Si la estimación es parcial, cada parte carga con lo suyo y las comunes se reparten por mitad. Y hay un techo que conviene conocer: el condenado no paga más de la tercera parte de la cuantía del proceso en concepto de abogado contrario —las pretensiones inestimables se valoran en 24.000 euros a estos solos efectos—, techo que desaparece si el tribunal declara temeridad. Si tienes reconocida la asistencia jurídica gratuita, sólo responderás de las costas en los casos que señala la Ley 1/1996.

Y el dato que puede ahorrarte el pleito entero: allanarte a tiempo sale gratis en costas. El artículo 395.1 dice que si el demandado «se allanare a la demanda antes de contestarla, no procederá la imposición de costas», con una excepción que hay que leer entera: salvo que el tribunal aprecie mala fe, y se entiende que la hay cuando antes de la demanda ya te habían requerido de forma fehaciente para que cumplieras, o cuando rechazaste el acuerdo que te ofrecieron o la participación en un medio adecuado de solución de controversias. Dicho claro: si sabes que debes lo que te reclaman y aún no has contestado, allanarte suele ser lo más barato; si te reclamaron por burofax y lo ignoraste, ese ahorro puede no existir. Si el allanamiento llega después de contestar, ya se aplica la regla general (art. 395.2).

Y desde 2025 hay una segunda puerta a las costas, más dura que la anterior. El apartado 3 del artículo 395, añadido por la Ley Orgánica 1/2025 con efectos del 3 de abril de 2025, no deja la decisión al criterio del tribunal: si la parte demandada no acudió, sin causa que lo justifique, a un medio adecuado de solución de controversias cuando era preceptivo o lo había acordado el juzgado, y después se allana, «se le condenará en costas, salvo que el tribunal, en decisión debidamente motivada, aprecie circunstancias excepcionales para no imponérselas». La diferencia con lo anterior importa: ahí no hay que apreciar mala fe, la condena es la regla y la excepción hay que motivarla. Si te convocaron a una mediación, a una conciliación o a una negociación entre abogados y no fuiste, allanarte después ya no te sale gratis.

3Comprueba si necesitas abogado y procurador

En la mayoría de procedimientos civiles, sí. El artículo 31.1 de la LEC exige que los litigantes «serán dirigidos por abogados», y el artículo 23.1 exige comparecer «por medio de procurador». La excepción más habitual es la de cuantía reducida: el propio artículo 23.2 permite comparecer sin procurador en juicios verbales cuya cuantía no exceda de 2.000 euros, entre otros supuestos tasados.

Fuera de esa excepción, actuar sin ambos profesionales no es solo arriesgado: puede llevar a que el juzgado no admita tus escritos. Contactar con un abogado en cuanto llega el emplazamiento —no cerca del vencimiento del plazo— es lo que permite preparar la contestación con tiempo real, no en los últimos días.

4Si no puedes pagar abogado y procurador: la asistencia jurídica gratuita

Si tus ingresos no superan determinados umbrales, puedes solicitar asistencia jurídica gratuita: el artículo 3.1.a) de la Ley 1/1996 fija el umbral base en «dos veces el indicador público de renta de efectos múltiples» (IPREM) vigente para quien no esté integrado en una unidad familiar, con umbrales más altos según el número de miembros de la familia.

El artículo 6 de esa misma ley detalla el contenido de la prestación: incluye la «defensa y representación gratuitas por abogado y procurador», el mismo turno de oficio que cualquier otro abogado colegiado, retribuido por el sistema en lugar de por el cliente. La solicitud se presenta ante el colegio de abogados de tu localidad, y conviene hacerlo cuanto antes: pedirla no amplía por sí sola el plazo para contestar la demanda.

Y ahora lo que más procesos se pierden por no saberlo: pedir la justicia gratuita no para el reloj por sí solo. El artículo 16.1 de la Ley 1/1996 es expreso: la solicitud «no suspenderá el curso del proceso». Lo que sí permite —y hay que pedirlo— es que el letrado de la Administración de Justicia, «de oficio o a petición» de las partes, decrete la suspensión «a fin de evitar que el transcurso de los plazos pueda provocar la preclusión de un trámite o la indefensión de cualquiera de las partes», y la mantenga «hasta que se produzca la decisión sobre el reconocimiento o la denegación del derecho» o hasta la designación provisional de abogado y procurador.

Dos condiciones que conviene tener delante. La primera: el propio precepto exige que la solicitud del derecho se hubiera formulado dentro de los plazos de las leyes procesales, así que pedir la justicia gratuita el día antes de que venza la contestación no es un salvavidas. La segunda: la suspensión es potestativa —el juzgado «podrá» decretarla—, no automática, de modo que lo prudente es solicitarla expresamente por escrito al presentar la petición y no darla por hecha. Y si aún no hay proceso abierto, el artículo 16.2 protege la acción: presentada la solicitud antes de iniciarlo, la prescripción queda interrumpida y la caducidad suspendida hasta la designación provisional de abogado.

5Antes de llegar al juicio: valora si cabe un acuerdo

En algunos procedimientos —sobre todo laborales, y en otros civiles por voluntad de las partes— existe la posibilidad de conciliación antes o durante el proceso: un tercero con función pública ayuda a las partes a acordar sin necesidad de sentencia. Si tu caso lo permite, valorarlo con tu abogado puede evitar un juicio completo.

Nada de lo anterior sustituye el análisis de tu demanda concreta: el plazo exacto, la vía procesal y las excepciones disponibles dependen del contenido real de lo que te reclaman. Si has recibido una demanda, consulta cuanto antes con un abogado especialista en Derecho civil —o la especialidad correspondiente si la demanda es laboral, mercantil o de otra materia— para no dejar pasar el plazo de contestación.

Comprueba si el demandante intentó antes un acuerdo: desde 2025 es requisito para admitir la demanda

Desde el 3 de abril de 2025 hay una comprobación que conviene hacer nada más recibir la demanda, y que juega a favor de quien la recibe. La Ley Orgánica 1/2025 exige a quien demanda acudir antes a un «medio adecuado de solución de controversias» —negociación entre las partes o entre sus abogados, mediación, conciliación, oferta vinculante— como requisito de procedibilidad en los procesos declarativos del libro II y en los procesos especiales del libro IV de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Lo relevante para el demandado es que esa carga es del demandante, no suya, y que su incumplimiento tiene consecuencia expresa. El artículo 403.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil dice que «no se admitirán las demandas» cuando no se hagan constar las circunstancias del artículo 399 en los casos en que la ley exigía acudir antes a uno de esos medios. Y el artículo 399 obliga a que en la demanda conste «la descripción del proceso de negociación previo llevado a cabo o la imposibilidad del mismo». Si la demanda que has recibido no dice nada de eso, es un motivo que conviene poner sobre la mesa desde el principio, no en el juicio.

Hay excepciones tasadas en las que ese intento no se exige, y conviene mirarlas antes de alegar nada: entre otras, la tutela judicial civil de derechos fundamentales, la filiación, las medidas de apoyo a personas con discapacidad, las medidas del artículo 158 del Código Civil, la tutela sumaria de la posesión y el juicio cambiario. Tampoco se exige para la demanda ejecutiva, las medidas cautelares previas ni las diligencias preliminares.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tengo para contestar una demanda?

20 días en el juicio ordinario (art. 404.1 LEC) o 10 días si se tramita como juicio verbal (art. 438.1 LEC), contados desde el emplazamiento.

¿Qué diferencia hay entre citación y emplazamiento?

La citación fija un día y hora concretos para comparecer; el emplazamiento abre un plazo para actuar, sin señalar una fecha exacta.

¿Puedo contestar sin abogado ni procurador?

Solo en supuestos tasados, como los juicios verbales de cuantía no superior a 2.000 euros (art. 23.2 LEC). Fuera de esos casos, ambos son obligatorios.

¿Qué pasa si no contesto a la demanda?

El procedimiento sigue adelante en rebeldía y el tribunal puede resolver solo con lo alegado por la parte demandante, sin tu versión de los hechos.

¿Se para el plazo para contestar mientras me resuelven la justicia gratuita?

No automáticamente, y esto es importante: el artículo 16.1 de la Ley 1/1996 dice que la solicitud «no suspenderá el curso del proceso». El juzgado puede decretar la suspensión, de oficio o a petición de parte, para evitar la preclusión del trámite o la indefensión, siempre que la solicitud se haya presentado dentro de los plazos procesales. Por eso conviene pedirla expresamente al solicitar el beneficio y hacerlo en cuanto llega el emplazamiento, no al final del plazo.

¿Tengo que pagar por la asistencia jurídica gratuita?

No, si cumples los requisitos económicos del art. 3 de la Ley 1/1996. El abogado y procurador designados de oficio son gratuitos para ti.

Si pierdo el juicio, ¿tengo que pagar el abogado del demandante?

Por regla general sí, si el tribunal rechaza todas tus pretensiones (art. 394.1 LEC), salvo que aprecie y razone que el caso presentaba serias dudas de hecho o de derecho. Si la estimación es parcial, cada parte paga lo suyo. Lo que pagues por el abogado contrario no puede superar un tercio de la cuantía del proceso, salvo declaración de temeridad, y si tienes justicia gratuita sólo respondes en los casos de la Ley 1/1996. Allanarte antes de contestar la demanda evita la condena en costas (art. 395.1), salvo que se aprecie mala fe.

A mí también me deben algo. ¿Puedo reclamárselo en el mismo juicio?

Sí, y tiene nombre propio: la reconvención. El artículo 406 de la Ley de Enjuiciamiento Civil la define así: «Al contestar a la demanda, el demandado podrá, por medio de reconvención, formular la pretensión o pretensiones que crea que le competen respecto del demandante». No sirve para cualquier cosa: «Sólo se admitirá la reconvención si existiere conexión entre sus pretensiones y las que sean objeto de la demanda principal», y tampoco se admite «cuando el Juzgado carezca de competencia objetiva por razón de la materia o de la cuantía o cuando la acción que se ejercite deba ventilarse en juicio de diferente tipo o naturaleza». Lo esencial en la práctica es el momento: se plantea al contestar a la demanda, de modo que si dejas pasar el plazo de contestación pierdes la ocasión de usar este juicio para tu propia reclamación y tendrás que abrir otro por tu cuenta. Por eso conviene decirle al abogado desde el primer día que tú también tienes algo que reclamar.

Me reclaman una deuda que ya pagué. ¿Qué tengo que hacer?

Contestar en plazo y, sobre todo, aportar la prueba del pago: en un pleito no basta con haber pagado, hay que poder demostrarlo, y esa carga es tuya. El artículo 1156 del Código Civil recuerda que las obligaciones se extinguen, en primer lugar, «Por el pago o cumplimiento». Y la Ley de Enjuiciamiento Civil reparte así el esfuerzo probatorio: su artículo 217.3 dice que «Incumbe al demandado y al actor reconvenido la carga de probar los hechos que, conforme a las normas que les sean aplicables, impidan, extingan o enerven la eficacia jurídica de los hechos» en que se apoya la demanda. Es decir: quien reclama prueba la deuda; quién dice haber pagado, el pago. Guarda el justificante de la transferencia, el recibo o el correo en que te dieron por saldado, porque un recibo bien hecho vale doble: según el artículo 1110 del Código Civil, «El recibo del último plazo de un débito, cuando el acreedor tampoco hiciere reservas, extinguirá la obligación en cuanto a los plazos anteriores». Y si además te reclaman intereses habiendo cobrado el capital sin reservas, el mismo artículo dispone que ese recibo «extingue la obligación del deudor en cuanto a éstos».

Fuentes

De la duda a un plan, en una llamada.

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