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Si firmas un contrato con una empresa extranjera, tienes que reclamar a un deudor situado en otro país o debes ejecutar en España una sentencia dictada fuera, todo empieza por tres preguntas: qué tribunal es competente, qué ley se aplica al fondo y cómo se ejecuta después. Aquí encontrarás cómo se responde a cada una, qué documentación necesitas y los despachos especializados en derecho internacional de tu provincia.
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El Derecho Internacional se ocupa de las relaciones jurídicas en las que interviene más de un Estado. En su vertiente privada, la que afecta a la mayoría de los particulares y empresas, resuelve tres preguntas: qué tribunales son competentes para conocer del asunto, qué ley se aplica al fondo y cómo se reconoce y ejecuta en un país una resolución dictada en otro.
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Un abogado internacionalista interviene cuando el conflicto tiene un elemento extranjero: una parte residente fuera de España, un contrato que se ejecuta en otro país, un inmueble situado en el extranjero, un matrimonio entre personas de distinta nacionalidad o una herencia con bienes en varios Estados.
Su trabajo empieza antes que el de cualquier otro especialista, porque hay que determinar el marco antes de discutir el fondo. Una misma herencia puede repartirse de forma muy distinta según qué ley resulte aplicable, y una cláusula de sumisión a tribunales de un país concreto puede decidir el resultado económico de un contrato mucho más que su articulado.
En el ámbito de la Unión Europea existen reglamentos que unifican estas reglas y que facilitan el reconocimiento automático de resoluciones entre Estados miembros. Fuera de la Unión, el camino pasa por los convenios bilaterales o, en su defecto, por el procedimiento de exequátur.
Toda situación con elemento extranjero se resuelve contestando tres preguntas, y el orden no es indiferente.
Primero, qué tribunal es competente. Puede serlo el español, el de otro país o los dos, y cuando hay varias opciones quien demanda primero condiciona el resto. Segundo, qué ley aplica ese tribunal: y aquí está lo que más sorprende, porque un tribunal español puede tener que aplicar derecho extranjero. Competencia y ley aplicable son preguntas distintas y no se responden igual. Tercero, qué eficacia tendrá el resultado donde estén los bienes o la persona. Una sentencia que no se puede ejecutar donde hay patrimonio no sirve de nada, y es un error que se descubre al final.
Dentro de la Unión Europea el marco es otro. Los reglamentos europeos unifican competencia, ley aplicable y reconocimiento, y con carácter general una resolución de otro Estado miembro se reconoce sin procedimiento previo. También cambia la entrega de personas: entre Estados miembros no hay extradición sino orden europea de detención y entrega, con relación directa entre autoridades judiciales, plazos mucho más breves y sin fase gubernativa. Confundir ambos mecanismos lleva a plantear mal un asunto y a perder semanas.
En sucesiones el margen de decisión es mayor de lo que parece. El reglamento europeo atiende a la residencia habitual del causante, pero permite elegir en testamento la ley de la nacionalidad. Para quien tiene bienes en varios países o ha cambiado de residencia, esa elección expresa puede cambiar por completo el reparto, especialmente en materia de legítimas. Es una previsión que cuesta una cláusula y que casi nunca se hace.
Y en contratación, lo que decide el resultado suele estar en dos líneas. La cláusula de sumisión a un tribunal y la de ley aplicable pesan más que buena parte del articulado, y tienen límites: no valen frente a los fueros protectores de consumidores y trabajadores, ni cuando existe competencia exclusiva de otro Estado. Se firman el día que nadie prevé un conflicto y se leen el día que lo hay.
El calendario depende de dónde se juzgue y de qué instrumento se aplique, y esa es la primera pregunta que hay que resolver, no la última. Cuando lo que se pretende es que una resolución extranjera surta efectos en España, contra el auto que resuelve el exequátur solo cabe recurso de apelación conforme a las previsiones de la Ley de Enjuiciamiento Civil, y contra lo que resuelva la Audiencia Provincial cabe el recurso extraordinario por infracción procesal o el de casación; si el auto recurrido es estimatorio, el tribunal puede suspender la ejecución o condicionarla a caución. Los plazos de la acción de fondo, en cambio, no los fija la ley española cuando la controversia se rige por un reglamento europeo o por la ley de otro Estado: se determinan por la norma aplicable al caso, y conviene fijarla antes de contar ningún día.
A los honorarios habituales hay que sumar partidas propias de esta materia: traducciones juradas, legalizaciones o apostillas, dictámenes sobre derecho extranjero y, con frecuencia, la coordinación con un abogado del otro país. Conviene presupuestar desde el principio esa doble intervención, porque suele ser inevitable y encarece el asunto respecto de uno puramente interno.
Los importes son orientativos y varían según el caso, la complejidad y el despacho. No constituyen una tarifa ni una oferta.
Cuando las partes no han elegido la ley aplicable, se determina conforme a las normas de conflicto vigentes, que atienden a criterios objetivos como el lugar de residencia habitual de quien realiza la prestación característica o el lugar de ejecución. El resultado puede sorprender, y por eso conviene pactar expresamente la ley aplicable en el propio contrato.
Sí. Si procede de otro Estado miembro de la Unión Europea, el reconocimiento es en general automático y basta con instar directamente la ejecución acompañando los certificados previstos. Si procede de un país tercero, hay que tramitar previamente el exequátur ante el tribunal competente, salvo que exista un convenio bilateral que simplifique el trámite.
En el marco del reglamento europeo de sucesiones, la regla general remite a la ley del Estado de residencia habitual del causante en el momento del fallecimiento, pero se permite elegir la ley del Estado de la nacionalidad, haciéndolo constar de forma expresa, normalmente en el testamento. Es una decisión con consecuencias importantes cuando se reside fuera del país de origen.
Muy a menudo sí. El abogado español dirige la estrategia y actúa ante los tribunales españoles, pero la ejecución sobre bienes situados en el extranjero, la prueba del derecho de ese país o los trámites registrales suelen requerir un profesional local. Lo habitual es que ambos trabajen coordinados desde el inicio.
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Cuando el pleito cruza una frontera dentro de la Unión Europea, la justicia gratuita tiene un régimen propio y más amplio que el general, recogido en un capítulo aparte de la ley. Se aplica sólo a personas físicas que sean ciudadanas de la Unión Europea o nacionales de terceros países que residan legalmente en un Estado miembro, y sólo en litigios en materia civil o mercantil, así como en los procedimientos extrajudiciales de esas materias cuando la ley los imponga a las partes o el tribunal remita a ellos. A estos efectos la ley entiende por Estado miembro todos menos Dinamarca. Un litigio es transfronterizo cuando quien pide la asistencia reside habitualmente o está domiciliado en un Estado miembro distinto de aquel donde está el juzgado o tribunal competente o donde deba ejecutarse la resolución, y el momento que se tiene en cuenta para decidirlo es el de presentación de la solicitud. Lo que más cambia respecto del régimen general es el contenido: además de las prestaciones ordinarias, cubre los servicios de interpretación, la traducción de los documentos que el tribunal o la autoridad competente requieran y que sean necesarios para resolver, y los gastos de desplazamiento cuando se exija su comparecencia personal y el tribunal considere que no hay otro modo satisfactorio de tomarle declaración. En lo demás rige la regla general: el derecho se reconoce a quien carece de patrimonio suficiente y no supera unos umbrales de ingresos brutos anuales por unidad familiar, fijados en múltiplos del IPREM —dos veces, dos veces y media, o el triple— vigente el día de la solicitud. Sobre las costas: si la condena es a tu favor, las abona la parte contraria; si es contra ti, tener el derecho reconocido no significa siempre no pagar nada, porque la ley regula ese caso aparte.
Dónde se pide. En los litigios transfronterizos, las autoridades que expiden y reciben en España estas solicitudes son los Colegios de Abogados. Fuera de ese supuesto, se pide en el servicio de orientación jurídica del Colegio de Abogados del lugar donde esté el juzgado que ha de conocer del asunto, o en el juzgado de tu domicilio, que dará traslado al colegio competente. Puede presentarse por cualquier medio, incluidos los electrónicos, indicando qué prestaciones pides.
Base legal: Artículo 46 de la Ley 1/1996, de 10 de enero, de asistencia jurídica gratuita (se abre en una pestaña nueva). Los umbrales se actualizan cada año: confirma el importe vigente en el Colegio de Abogados que te corresponda.
Información general con fines divulgativos. No sustituye al asesoramiento jurídico de un abogado sobre tu caso concreto.