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Si una norma o una resolución española te perjudica y crees que contradice el Derecho de la Unión, si quieres que el juzgado plantee una cuestión prejudicial, o si una directiva no se ha traspuesto en plazo, el trabajo rara vez consiste en ir a Europa: consiste en invocar la norma europea ante el juzgado de aquí. Aquí encontrarás cómo se hace valer el Derecho de la Unión ante los tribunales españoles, qué cabe reclamar cuando la ley interna lo contradice, los errores que hacen fracasar el intento y los despachos especializados en Derecho de la Unión Europea de tu provincia.
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El derecho comunitario —hoy Derecho de la Unión Europea— es el ordenamiento propio de la Unión, que no funciona como un tratado internacional cualquiera: sus normas se aplican dentro de España y las aplican los jueces españoles, no sólo el Tribunal de Justicia. De ahí que el trabajo del área rara vez consista en «ir a Europa»: consiste en invocar la norma europea ante el juzgado de aquí, y en saber qué ocurre cuando la ley española la contradice.
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La puerta de entrada es constitucional. El artículo 93 de la Constitución permite que una ley orgánica autorice la celebración de tratados por los que se atribuya a una organización o institución internacional el ejercicio de competencias derivadas de la Constitución, y encomienda a las Cortes Generales o al Gobierno la garantía del cumplimiento de esos tratados y de las resoluciones de los organismos supranacionales. El artículo 96 añade la regla general: los tratados válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, forman parte del ordenamiento interno.
Quién aplica ese Derecho lo dice la Ley Orgánica del Poder Judicial sin rodeos: los jueces y tribunales aplicarán el Derecho de la Unión Europea de conformidad con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia. Y cuando el tribunal decide preguntar al Tribunal de Justicia, la misma norma fija la forma: mediante auto y previa audiencia de las partes. Ese detalle procesal es el que suele decidir si una cuestión prejudicial se plantea o se queda en un escrito de parte, porque el planteamiento no lo pide el abogado, lo acuerda el tribunal.
Cuando el daño ya se ha producido porque se aplicó una ley española contraria al Derecho de la Unión, la vía es la responsabilidad patrimonial del Estado legislador. La Ley 40/2015 la admite expresamente, pero con requisitos exigentes: hace falta haber obtenido sentencia firme desestimatoria de un recurso contra la actuación que causó el daño, habiendo alegado ya entonces la infracción del Derecho de la Unión, y que la norma europea tuviera por objeto conferir derechos a los particulares.
Una norma o una resolución española perjudica al cliente y se entiende contraria al Derecho de la Unión. El ordenamiento de la Unión se aplica dentro de España y lo aplican los jueces españoles, no sólo el Tribunal de Justicia, así que el trabajo consiste en invocar la norma europea ante el juzgado de aquí. El marco constitucional de entrada es el artículo 93 de la Constitución, que permite que una ley orgánica autorice la celebración de los tratados por los que se atribuya a una organización o institución internacional el ejercicio de competencias derivadas de la Constitución. Alegarlo tarde o en abstracto es la causa más frecuente de que no se examine.
Petición de que el juzgado plantee una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia. La cuestión la plantea el órgano judicial, no la parte: lo que hace el abogado es justificar por qué la duda es relevante y necesaria para resolver el caso. Preparar bien esa justificación es todo el trabajo del bloque.
Una directiva no se ha traspuesto y el cliente quiere invocarla frente a la Administración. La posibilidad de invocarla no es automática ni igual frente a cualquier sujeto: depende de la naturaleza de la disposición y de frente a quién se hace valer. Comprobarlo antes evita construir una reclamación sobre una base que no sostiene.
El cliente tiene una sentencia del Tribunal de Justicia y necesita traducirla en una reclamación en España. Una sentencia europea no se ejecuta por sí sola en el asunto particular: hay que llevarla al cauce interno que corresponda, y ese cauce tiene sus propios requisitos y su propio momento. Identificarlo es la diferencia entre una resolución favorable y un papel.
Daños causados por una ley declarada contraria al Derecho de la Unión, y obstáculos al ejercicio de la residencia o la libre circulación. La reclamación de responsabilidad al Estado tiene su propio procedimiento y no se confunde con el recurso contra el acto que aplicó la ley: son dos vías distintas, con requisitos y plazos propios, y acudir a una no sustituye a la otra. Los obstáculos al ejercicio de la residencia o la libre circulación se combaten frente al acto concreto que los impone, y ahí la comprobación previa es qué derecho se está ejerciendo y frente a quién.
Aquí conviven dos relojes que no se parecen. El del procedimiento interno es el ordinario: los plazos de recurso de cada orden jurisdiccional siguen corriendo aunque el asunto tenga dimensión europea, y perderlos deja sin vehículo la mejor de las alegaciones. El segundo reloj es el de la reclamación al Estado: cuando el daño deriva de aplicar una norma declarada contraria al Derecho de la Unión, el derecho a reclamar prescribe al año de la publicación de esa sentencia en el «Boletín Oficial del Estado» o en el «Diario Oficial de la Unión Europea», según el caso. Y hay un límite adicional que sorprende a quien llega tarde: sólo son indemnizables los daños producidos en los cinco años anteriores a la fecha de publicación de esa sentencia, salvo que ella misma disponga otra cosa.
| Actuación | Plazo |
|---|---|
| Reclamar al Estado por daños de una norma declarada contraria al Derecho de la Unión | 1 año desde la publicación de la sentencia en el BOE o en el DOUEart. 67.1 LPAC (se abre en una pestaña nueva) |
| Daños indemnizables en esa reclamación, hacia atrás | Los producidos en los 5 años anteriores a la publicación de la sentencia, salvo que ella disponga otra cosaart. 34.1 LRJSP (se abre en una pestaña nueva) |
| Responsabilidad patrimonial ordinaria por el funcionamiento de un servicio público | 1 año desde el hecho o desde que se manifiesta su efecto lesivoart. 67.1 LPAC (se abre en una pestaña nueva) |
| Recurso contencioso-administrativo contra el acto expreso que agota la vía administrativa | 2 mesesart. 46.1 LJCA (se abre en una pestaña nueva) |
Plantear una cuestión prejudicial no tiene coste propio: se solicita dentro del procedimiento que ya está en marcha y la decisión de elevarla corresponde al órgano judicial. Lo que sí cuesta es preparar la argumentación, que es un trabajo específico y se suma al del asunto principal. Cuenta también con el efecto del calendario: si el juzgado plantea la cuestión, el procedimiento queda suspendido hasta que se resuelve, y esa espera tiene un coste que conviene anticipar. En reclamaciones por directivas no traspuestas o por infracción del Derecho de la Unión, pide que te expliquen qué vía se sigue y ante quién, porque cada una tiene su propio gasto.
Los importes son orientativos y varían según el caso, la complejidad y el despacho. No constituyen una tarifa ni una oferta.
No. Lo aplican los tribunales españoles, y la Ley Orgánica del Poder Judicial les obliga a hacerlo conforme a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia. El asunto se plantea aquí.
Puedes pedirlo, pero la decisión es del tribunal. Cuando decide plantearla, lo hace mediante auto y previa audiencia de las partes. Por eso el escrito debe formular la duda interpretativa, no sólo discrepar de la resolución.
Es posible, por responsabilidad del Estado legislador, pero se exige haber obtenido sentencia firme desestimatoria de un recurso contra la actuación que causó el daño habiendo alegado ya entonces esa infracción, y que la norma europea confiriera derechos a los particulares.
Un año desde la publicación de la sentencia en el BOE o en el DOUE, según el caso. Y sólo son indemnizables los daños de los cinco años anteriores a esa publicación, salvo que la sentencia diga otra cosa.
El incumplimiento no deja al particular sin defensa: puede invocarse la norma europea ante el tribunal español, que debe aplicarla conforme a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia. El alcance concreto depende de la disposición de que se trate y de a quién se oponga.
Palabras que aparecen en esta página y que conviene tener claras antes de una primera consulta.
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Criterios para decidir. Este portal no recomienda despachos concretos: los del listado están ordenados al azar en cada visita.
Cuando el asunto cruza una frontera dentro de la Unión Europea, la ley prevé un supuesto propio que conviene no confundir con el general: en los litigios transfronterizos en materia civil y mercantil, el derecho a la asistencia jurídica gratuita se reconoce a las personas físicas contempladas en el capítulo VIII de la propia ley, y en los términos que ese capítulo establece. Es decir, existe un régimen específico y hay que mirarlo antes de dar por hecho que se aplica sin más lo previsto para los pleitos internos. Fuera de ese supuesto rige la regla general: el derecho se reconoce a los ciudadanos españoles, a los nacionales de los demás Estados miembros de la Unión Europea y a los extranjeros que se encuentren en España cuando acrediten insuficiencia de recursos para litigar, y ese criterio se concreta en carecer de patrimonio suficiente y no superar unos umbrales de ingresos brutos anuales por unidad familiar, fijados en múltiplos del IPREM vigente el día de la solicitud. Reconocido el derecho, cubre el asesoramiento previo, la defensa y la representación y la exención de tasas y depósitos. Si tu asunto es transfronterizo, dilo al solicitarlo: cambia el régimen aplicable.
Dónde se pide. En el servicio de orientación jurídica del Colegio de Abogados del lugar donde esté el juzgado o tribunal que ha de conocer del asunto, o en el juzgado de tu domicilio, que dará traslado al colegio competente. Puede presentarse por cualquier medio, incluidos los electrónicos. Haz constar expresamente que se trata de un litigio transfronterizo en materia civil o mercantil, porque para ese caso la ley tiene un capítulo propio.
Base legal: Artículo 2, letras a) y f), de la Ley 1/1996, de 10 de enero, de asistencia jurídica gratuita (se abre en una pestaña nueva). Los umbrales se actualizan cada año: confirma el importe vigente en el Colegio de Abogados que te corresponda.
Información general con fines divulgativos. No sustituye al asesoramiento jurídico de un abogado sobre tu caso concreto.