
Herencias y fiscal en San Sebastián de los Reyes.
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Si Hacienda te regulariza el IVA de varios ejercicios, si te niegan la deducción de cuotas soportadas, si discutes que una operación esté sujeta o exenta, o si te sancionan por obligaciones formales de facturación o registro, casi todo se reduce a saber si la operación está sujeta, si está exenta y qué tipo le corresponde, y la respuesta cambia la factura y la deducción de tu cliente. Aquí encontrarás cómo se determinan la sujeción, la exención y el tipo aplicable, cuándo se devenga el impuesto, los errores que más regularizaciones provocan y los despachos especializados en IVA de tu provincia.
Ver los despachos especializados en IVAErrores que provocan una regularización
El IVA es un impuesto indirecto que grava las entregas de bienes y las prestaciones de servicios realizadas por empresarios o profesionales, además de las adquisiciones intracomunitarias y las importaciones. Casi todos los conflictos de este impuesto se reducen a tres preguntas: si la operación está sujeta, si está exenta y qué tipo le corresponde. La respuesta cambia la factura y, con ella, la deducción del cliente.
Quien busca abogado ahora mismo no está comparando con calma: está en un apuro y elige a quien ve primero. Destacar tu despacho pone tu ficha arriba del todo en tu especialidad y ciudad, justo en el momento en que esa decisión se toma — más llamadas y más clientes reales, no solo más visitas.
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Herencias y fiscal en San Sebastián de los Reyes.

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La ley define el hecho imponible y quién es empresario o profesional a estos efectos, y delimita los dos conceptos que sostienen todo lo demás: entrega de bienes y prestación de servicios. De esa calificación depende el lugar de realización, el devengo y el tipo.
El devengo determina cuándo nace la obligación, y no siempre coincide con el cobro: la ley fija sus reglas por tipo de operación. Sobre la base se aplica el tipo general que fija la propia norma y los tipos reducidos que enumera, cuya aplicación indebida es una de las regularizaciones más frecuentes.
Junto a eso está el bloque de exenciones en operaciones interiores, con supuestos tasados, y el de obligaciones formales del sujeto pasivo —facturación, registro y declaración—, que es donde se apoyan la mayoría de las sanciones. En lo procedimental rigen las reglas generales de la Ley General Tributaria: cuatro años de prescripción, interrumpibles, y recurso de reposición en un mes.
El plazo propio del IVA es el del devengo, que decide en qué periodo se declara cada operación y cuyas reglas fija la ley según el tipo de operación: confundirlo desplaza cuotas de un trimestre a otro y genera regularizaciones que no discuten el fondo. Los demás plazos son los generales de la Ley General Tributaria: cuatro años para que la Administración liquide y exija el pago y para solicitar devoluciones, interrumpibles; y un mes para el recurso de reposición desde el día siguiente a la notificación.
| Actuación | Plazo |
|---|---|
| Devengo del impuesto | Según las reglas que fija la ley para cada tipo de operaciónart. 75 Ley 37/1992 (se abre en una pestaña nueva) |
| Prescripción del derecho a liquidar, a exigir el pago y a solicitar devoluciones | 4 años, interrumpiblesarts. 66 y 68 LGT (se abre en una pestaña nueva) |
| Recurso de reposición | 1 mes desde el día siguiente a la notificaciónart. 223.1 LGT (se abre en una pestaña nueva) |
El coste característico de esta materia no es el honorario, es la reconstrucción documental. Una regularización suele abarcar varios ejercicios y obliga a rehacer facturación, libros registro y justificantes de la deducción de cuotas soportadas, y ese trabajo se factura por horas y crece con el desorden que encuentre. Por eso el presupuesto honesto se cierra después de ver el alcance de la comprobación, no antes. En la fase administrativa no hacen falta abogado ni procurador; si el asunto llega al contencioso, sí. Y conviene valorar dos cosas antes de recurrir: la sanción que acompaña a la cuota puede reducirse si se acepta la regularización, y suspender el pago de la cuota mientras se discute exige, por regla general, garantía (la sanción recurrida queda suspendida sin ella), cuyo coste financiero corre al margen del resultado.
Los importes son orientativos y varían según el caso, la complejidad y el despacho. No constituyen una tarifa ni una oferta.
En el periodo en que se devenga, y el devengo tiene reglas propias según el tipo de operación: no siempre coincide con el cobro.
Las exenciones en operaciones interiores están tasadas en la ley: se comprueba si el supuesto encaja, no se elige.
El general que fija la ley, salvo que la operación esté entre las que tienen tipo reducido, que la propia norma enumera.
Las obligaciones formales del sujeto pasivo están en la ley y su incumplimiento tiene régimen sancionador propio, con el principio de responsabilidad de la Ley General Tributaria.
Cuatro años, interrumpibles por las actuaciones que enumera la ley: la fecha que cuenta es la de la última con efecto interruptivo.
Palabras que aparecen en esta página y que conviene tener claras antes de una primera consulta.
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En el IVA la justicia gratuita es de aplicación limitada, y lo honesto es explicar por qué, para que nadie cuente con ella sin más. Pesan dos límites a la vez. El primero es quién pide el derecho: si quien discute la regularización es una sociedad, queda fuera por su forma jurídica, porque de las personas jurídicas sólo pueden obtenerlo las asociaciones declaradas de utilidad pública y las fundaciones inscritas, y aun ésas con un requisito económico propio. El empresario o profesional que actúa como persona física sí puede pedirlo, y entonces se le aplican los dos requisitos generales, exigidos a la vez: carecer de patrimonio suficiente y no superar unos umbrales de ingresos brutos anuales, computados por todos los conceptos y por unidad familiar, fijados en múltiplos del IPREM —el indicador público de renta de efectos múltiples— vigente el día de la solicitud: dos veces, dos veces y media, o el triple, según su unidad familiar. El segundo límite es la fase: este derecho se articula sobre el proceso judicial, de modo que la regularización, el expediente sancionador y la reclamación económico-administrativa quedan fuera por ser procedimiento administrativo, y el derecho opera cuando el asunto pasa al juzgado de lo contencioso-administrativo, además del asesoramiento y la orientación previos a ese proceso. Reconocido, cubre la defensa y la representación y la exención de tasas y de los depósitos necesarios para recurrir. Sobre las costas: si la condena es a tu favor, las abona la parte contraria; si es contra ti, tener el derecho reconocido no significa siempre no pagar nada, porque la ley regula ese caso aparte.
Dónde se pide. En el servicio de orientación jurídica del Colegio de Abogados del lugar donde esté el juzgado de lo contencioso-administrativo que ha de conocer del recurso, o en el juzgado de tu domicilio, que dará traslado de la petición al colegio competente. Puede presentarse por cualquier medio, incluidos los electrónicos, y hay que indicar qué prestaciones pides.
Base legal: Artículo 2 de la Ley 1/1996, de 10 de enero, de asistencia jurídica gratuita (se abre en una pestaña nueva). Los umbrales se actualizan cada año: confirma el importe vigente en el Colegio de Abogados que te corresponda.
Información general con fines divulgativos. No sustituye al asesoramiento jurídico de un abogado sobre tu caso concreto.